DON SALVADOR QUINTANA VALDIVIA


MOLLENDO Y LA PROVINCIA DE ISLAY DE DUELO

EL CIRCULO MOLLENDO (Arequipa) CUMPLE CON EL PENOSO DEBER DE PARTICIPAR EL SENSIBLE FALLECIMIENTO DE DON SALVADOR QUINTANA VALDIVIA (Q.E.P.D Y D.D.G)

QUIEN FUERA COMPOSITOR DEL VALS "PUERTO BRAVO"

SUS RESTOS MORTALES SE VELAN EN EL SUB CAFAE DE LA CALLE PETIT THOUARS AL LADO DE RADIO NACIONAL - LIMA Y TRASMITE A SUS FAMILIARES EL SENTIDO PESAR DE LOS MOLLENDINOS E HIJOS DE LA PROVINCIA DE iSLAY RADICADOS EN AREQUIPA.


ORIGEN DEL VALS “PUERTO BRAVO”

En 1945, radio Victoria de Lima organiza un concurso nacional de música criolla. Se trataba de competir primero por regiones para llegar a las semifinales departamentales. Los hermanos Quintana salieron triunfantes en Arequipa y con representación departamental viajaron a Lima a lidiar con lo mejor del resto del país. En una gran final del criollismo se llevan el galardón del triunfo interpretando un vals de Lorenzo Humberto Sotomayor. Ya en “la cumbre de la sintonía” sigue un radiante itinerario de actuaciones y contratos que comienza con la emisora promotora del concurso radio Central, radio América y los más importantes centros de esparcimiento nocturno de la capital, hasta un ventajoso contrato con una entidad de Santiago de Chile, donde sólo viajaron por un mes –aprovechando su periodo de vacaciones laborales “porque siempre hemos tenido la música como hobby y tenido como norma el cumplimiento con nuestros empleos”, nos dice Néstor- pero tuvieron que quedarse algo más por la demanda de los aficionados y del empresario que desde la capital mapochina solicitó a sus centros de trabajo una ampliación de vacaciones que fue concedida. El poco desarrollo de la industria disquera nacional de entonces no permitió que su rutilante carrera llegara a trascendencia continental.

ANTECEDENTES


Augusto, primera guitarra y tercera voz, Néstor, segunda guitarra y segunda voz, y Salvador Quintana Valdivia, primera voz y guitarra conformaban el afamado “Trío Perú” que hizo vibrar por una década el ambiente musical limeño, y a quienes Alejandro Fiascunari los ha llamado “sacerdotes” por haber rebautizado a Mollendo con el nombre de Puerto Bravo. Nacieron en la calle Tambo ( hoy Deán Valdivia) y pasaron su niñez en la calle Islay frente al Club América. Hijos de don Benigno Quintana Villegas, Comandante del Reguardo y fundador de “La Voz del Obrero” órgano oficial de la Confederación Coaligada Obrera, que también la fundara, y de doña Sofía Valdivia de Quintana. Ya destacaban en el arte desde la escuela 961, a la que Salvador llama cariñosamente “la universidad del 961”, entonces bajo la conducción de Nicanor Rivera Cáceres.

ESCONDIDO ENTRE LAS ROCAS


Cuenta Salvador que cuando estaba por cumplir los catorce años, iba con su familia de paseo a Chiguas en la lancha “Nueva York” (que a la sazón hacía ese recorrido junto con la “Colepato”) y a poco de zarpar se descompuso el motor y quedaron al garete. “Yo iba echado en la proa y miraba lejos el faro de Islay. Recuerdo que arreglaron el desperfecto con una cuerda de guitarra y emprendimos el regreso. Veía sólo la punta de la torre de la iglesia que a ratos se perdía y reaparecía por el movimiento de la embarcación. Entonces surgió esa imagen que dio lugar a la canción: “Escondido entre la rocas…” a ello se sumó todo el recuerdo de nuestros paseos a las lomas, los preparativos a la media noche, el alquiler de los burros, provisiones de leña, comestibles, la carpa y hacíamos la “pascana” a la Cruz de Palo. Los mayores tomaban “mistelas” (semejante al “capitán”). Después del descanso y amaneciendo subíamos a quitasol y sentíamos el aroma de las flores y veíamos las bandadas de jilgueros; luego el olor a la leche en la majada y a bajar a palomillar en la aguada. Se preparaba el chocolate y comenzaba la tertulia, el baile y el canto hasta el festín del almuerzo. Por la tarde, cada grupo de familias elegía a su reina de las lomas y eso daba lugar a más música y versos. Regresábamos con ramos de ambarinas y amancaes”.

BRAVO DE BRAVURA


Pero no sólo recuerdos se expresan en “Puerto Bravo”. Es también actitud admirativa. Salvador nos sigue diciendo que “Lo de ‘bravo’ expresa mi respeto al mar, a las dificultades del trabajo portuario de entonces y, sobre todo el valor del mollendino. He sido testigo de hechos de hombría y valor en defensa del pueblo, así como de arriesgadas maniobras en la estiba y de arrojo de nuestros muchachos.

HERMANOS QUINTANA

SALVADOR QUINTANA